Publicado:12 nov 2025

El canciller ruso concedió una entrevista a Corriere della Sera, pero el diario italiano se negó a publicar sus respuestas.
El diario italiano Corriere della Sera se negó a publicar la entrevista que le concedió el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, informó este jueves la Cancillería rusa.
El comunicado del ministerio ruso señaló que, en un intento de “detener el flujo de mentiras” y noticias falsas sobre Rusia que se intensificó en los últimos meses, Moscú le propuso a Corriere della Sera realizar una entrevista exclusiva con Lavrov.
“La redacción del periódico lo aceptó con entusiasmo. Nos enviaron preguntas extensas para la entrevista. El ministro respondió de forma exhaustiva a cada una de ellas”, indicó la Cancillería, agregando que el texto fue preparado rápidamente y estaba listo para su publicación.
No obstante, el periódico “se negó a publicar las respuestas de Lavrov a sus propias preguntas”.
“Censura flagrante”
Argumentando su postura, el diario alegó que las declaraciones del canciller ruso “contienen muchas afirmaciones controvertidas que requieren una verificación de los hechos o aclaraciones adicionales, cuya publicación excedería los límites razonables”. En respuesta, el ministerio ruso propuso publicar una versión reducida de la entrevista en el periódico y la versión completa en su sitio web, pero Corriere della Sera respondió de manera negativa.
“Consideramos que se trata de una censura flagrante”, precisó el comunicado.
En ese contexto, la Cancillería destacó que los ciudadanos italianos tienen el derecho a acceder a la información, garantizado en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y publicó dos versiones de la entrevista: la completa y la editada por el diario. En la versión editada, Corriere della Sera “borró deliberadamente” todos los fragmentos que resultan incómodos para Roma.
“Este caso es un claro ejemplo de cómo se oculta a los ciudadanos italianos información objetiva sobre la situación en torno a Ucrania, induciéndolos deliberadamente a error”.
En una entrevista a Corriere della Sera que el propio periódico se negó a publicar, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, explicó por qué las relaciones que Moscú mantiene con EE.UU. difieren de las que tiene con Europa.
Un periodista del medio italiano le preguntó al canciller ruso por qué Rusia tiene una actitud diferente hacia la política de Estados Unidos y Europa, pese a que ambos siguen suministrando armas a Ucrania. “La mayoría de las capitales europeas conforman ahora la columna vertebral de la llamada ‘coalición de los voluntarios’, que solo desea una cosa: que la lucha en Ucrania continúe el mayor tiempo posible, ‘hasta el último ucraniano’“, manifestó Lavrov.
Según el ministro, con su política belicista los líderes europeos pretenden “distraer a su electorado de los problemas socioeconómicos internos que se agravan rápidamente”. “Con el dinero de los contribuyentes europeos, financian al régimen terrorista de Kiev, suministrando armas que se utilizan para asesinar sistemáticamente a civiles en regiones rusas y a ucranianos que huyen de la guerra y de los verdugos nazis”, señaló.
Además, Lavrov destacó que los países europeos “sabotean cualquier esfuerzo de mantenimiento de la paz y se niegan a tener contacto directo con Moscú“, a diferencia de EE.UU., además de seguir imponiendo sanciones que perjudican aún más a sus propias economías. “Se preparan abiertamente para una nueva gran guerra europea contra Rusia. Intentan persuadir a Washington de que no busque una solución diplomática justa y equitativa”, indicó.
Socavar los esfuerzos pacíficos
El canciller subrayó que el principal objetivo de las acciones europeas es “socavar la posición de la actual Administración del presidente de EE.UU., que inicialmente abogó por el diálogo, analizó la postura de Rusia y demostró su compromiso con la búsqueda de una solución pacífica y sostenible”.
Lavrov recordó que, desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha reconocido muchas veces públicamente que la expansión de la OTAN hacia el este es una de las razones del conflicto ucraniano, “algo sobre lo que el presidente Vladímir Putin y Rusia han estado advirtiendo durante los últimos veinte años”.
“Esperamos que el sentido común y el compromiso con esta postura de principios prevalezcan en Washington, y que se abstengan de acciones que puedan intensificar el conflicto”, sostuvo el ministro, refiriéndose al posible suministro a Kiev de misiles estadounidenses Tomahawk. Asimismo, Lavrov aseguró que las Fuerzas Armadas rusas no hacen distinción entre la procedencia de las armas que utiliza el Ejército ucraniano, y que eliminan tanto las armas europeas como las estadounidenses.
13 de noviembre de 2025, 00:21
Respuestas del Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov, a las preguntas del diario italiano Corriere della Sera, que la publicación se negó a publicar íntegramente sin cortes ni censura, Moscú, 13 de noviembre de 2025

Pregunta: Dicen que la nueva reunión entre Vladímir Putin y Donald Trump en Budapest no se llevó a cabo porque incluso la Administración estadounidense reconoció la falta de disposición rusa para negociar sobre Ucrania. ¿Qué salió mal después de la cumbre de Alaska, que despertaba la esperanza de iniciar un verdadero proceso de paz? ¿Por qué Rusia mantiene las exigencias formuladas por Vladímir Putin en junio de 2024 y en qué temas estaría dispuesto a llegar a un compromiso?
Respuesta: Las constataciones a las que llegaron los Presidentes durante la cumbre de Alaska constituyen un hito importante en la búsqueda de una paz duradera en Ucrania mediante la superación de las secuelas del sangriento golpe de Estado anticonstitucional organizado por la Administración de Barack Obama en Kiev en febrero de 2014. Estas se basan en realidades actuales y coinciden con las condiciones formuladas por el Presidente ruso Vladímir Putin en junio de 2024 para una solución justa y sostenible de la crisis ucraniana. Consideramos que dichas condiciones fueron escuchadas y percibidas, incluso de manera pública, por la Administración de Donald Trump, principalmente en lo referente a la inaceptable incorporación de Ucrania a la OTAN para crear amenazas militares estratégicas contra Rusia justo en sus fronteras. Washington también reconoció abiertamente que no se puede ignorar la cuestión territorial resultante de los referendos realizados en cinco regiones históricas de nuestro país, cuyos habitantes expresaron de manera inequívoca su voluntad de autodeterminación frente al régimen de Kiev que los calificó de “inhumanos”, “criaturas” y “terroristas”, y de reunificación con Rusia.
Precisamente sobre la seguridad y las realidades territoriales se construyó el concepto estadounidense que, una semana antes de la cumbre de Alaska, fue traído a Moscú por el enviado especial de EEUU Steven Witkoff, quien actuaba por encargo del Presidente estadounidense, y que, como informó el Presidente Vladímir Putin al Presidente Donald Trump en Anchorage, aceptamos tomar como base, proponiendo un paso concreto que abre la vía para su implementación práctica. El líder estadounidense dijo que debía consultarse, aunque tras su reunión con aliados al día siguiente en Washington, no recibimos respuesta a nuestra positiva contestación a las propuestas entregadas a Moscú por Steven Witkoff antes de la cumbre de Alaska. Tampoco hubo reacción durante mi encuentro con el Secretario de Estado Marco Rubio en septiembre en Nueva York, cuando recordé que seguimos esperándola. Para ayudar a los colegas estadounidenses a definir la esencia de su propia idea, plasmamos las constataciones alcanzadas en la cumbre de Alaska en un documento informal y lo enviamos a Washington. Pocos días después, a solicitud de Donald Trump, se realizó una conversación telefónica con Vladímir Putin, acordando una reunión en Budapest, previa preparación rigurosa de la cumbre. No había duda de que se trataría de las constataciones de Anchorage. Dos días después mantuvimos un debate telefónico con Marco Rubio y Washington, calificando la conversación como constructiva (realmente fue profesional y provechosa), informó que, tras ella, no se requería un encuentro personal entre el Secretario de Estado y el ministro ruso para preparar una reunión de alto nivel. No sé cómo ni de quién procedieron los informes falsos que recibió el líder estadounidense, tras lo cual pospuso o canceló la cumbre de Budapest. Sin embargo, he expuesto los acontecimientos basándose estrictamente en hechos de los que me hago responsable. No pienso responder a las evidentes falsedades como “la falta de disposición rusa a negociar” o “el sabotaje de los resultados de Anchorage”. Pregunten a Financial Times, que, según tengo entendido, difundió esa versión falsa, distorsionando los hechos y su secuencia para echarle toda la culpa a Moscú y distraer a Donald Trump del camino que el mismo propuso, es decir, el camino hacia una paz duradera y estable, no hacia un alto el fuego inmediato, que es lo que quieren los curadores europeos de Zelenski, obsesionados en ganar tiempo y proveer armas al régimen nazi para continuar la guerra contra Rusia. Si la BBC falsificó un vídeo con un discurso de Donald Trump instando a asaltar el Capitolio, el Financial Times es aún más un discípulo de la mitomanía. Seguimos dispuestos a celebrar una segunda cumbre ruso-estadounidense en Budapest, siempre que se base en los resultados bien elaborados de Alaska. Aunque la fecha aún no está definida, los contactos ruso-estadounidenses continúan.
Pregunta: Actualmente, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia controlan menos territorio que en 2022 tras las primeras semanas de la llamada operación militar especial. Si Rusia realmente está ganando, ¿por qué no puede dar un golpe decisivo? ¿Puede también explicar la razón por la cual no proporciona datos oficiales sobre sus pérdidas?
Respuesta: La operación militar especial no es una guerra por territorios, sino una operación para salvar las vidas de millones de personas que han vivido en estas tierras durante siglos y que el régimen de Kiev quiere exterminar jurídicamente prohibiendo su historia, idioma y cultura, y físicamente con armas occidentales. Otro objetivo crucial es garantizar de manera confiable la seguridad de Rusia, frustrando los planes de la OTAN y la UE para crear en nuestras fronteras occidentales un estado títere hostil basado en la ideología nazi, tanto legislativamente como en la práctica. No es la primera vez que detenemos a agresores fascistas y nazis: así fue en la II Guerra Mundial, y así será esta vez.
A diferencia de los occidentales que borran barrios enteros, nosotros protegemos a las personas, civiles y militares. Nuestras fuerzas armadas actúan con máxima responsabilidad, golpeando objetivos militares y la infraestructura de transporte y energía que los sostiene con alta precisión.
Por lo general, no se habla en público de las bajas en el campo de batalla. Solo diré que este año, durante la repatriación de militares fallecidos, la parte rusa entregó a las FF.AA. ucranianas más de 9.000 cuerpos de sus soldados. De Ucrania recibimos 143 cuerpos de nuestros combatientes. Saquen sus propias conclusiones.
Pregunta: Su aparición en la cumbre de Alaska con un jersey con las siglas de la URSS causó muchas preguntas. Algunos interpretaron esto como una confirmación de su intención de reconstruir el antiguo espacio soviético (Ucrania, Moldavia, Georgia y los países bálticos), o incluso de restaurar la URSS. ¿Fue un mensaje codificado o solo una broma?
Respuesta: Estoy orgulloso de mi país, donde nací y crecí, recibí una educación digna y comencé y continúo mi carrera diplomática. Rusia, como se sabe, es la continuadora de la URSS, y en general nuestra nación, o más bien, civilización, tiene una historia milenaria. La soberanía popular existía incluso en los tiempos de la antigua Rusia, mucho antes de que se implantaran juegos democráticos en Occidente. Por cierto, también tengo una camiseta con el escudo del Imperio Ruso, pero eso no significa que queramos restaurarlo. Uno de nuestros mayores patrimonios, del que nos enorgullecemos con razón, es la continuidad en el desarrollo y fortalecimiento del Estado a lo largo de su gran historia de unión y cohesión del pueblo ruso y de todos los demás pueblos del país. El otro día, el Presidente Vladímir Putin habló sobre esto en detalle durante la celebración del Día de la Unidad Popular. Así que no busquen señales políticas. Quizá en Occidente el patriotismo y la lealtad a la Patria estén desapareciendo, pero para nosotros es parte del código genético.
Pregunta: Si uno de los objetivos de la operación militar especial es devolver a Ucrania a la esfera de influencia rusa, como podría inferirse de las demandas para determinar la cantidad de sus armamentos, ¿no cree que el actual conflicto armado, sea cual sea su desenlace, otorga a Kiev un papel y una identidad internacional definida y cada vez más distante de Moscú?
Respuesta: Los objetivos de la operación militar especial fueron establecidos por el Presidente Vladímir Putin en 2022 y siguen siendo relevantes hasta el día de hoy. No se trata de esferas de influencia, sino del retorno de Ucrania a un estatus neutral, no alineado y no nuclear, con estricta observancia de los derechos humanos y de todos los derechos de las minorías rusas y otras; así están consignados estos compromisos en la Declaración de Independencia de Ucrania de 1990 y en su Constitución, y por esto Rusia reconoció la independencia del Estado ucraniano. Buscamos y lograremos el retorno de Ucrania a los orígenes saludables y sostenibles de su estado, lo que implica renunciar a ofrecer sumisamente su territorio para el control militar de la OTAN (y también de la UE, que se está convirtiendo de manera rápida en un bloque militar igualmente agresivo), la eliminación de la ideología nazi prohibida en Núremberg, la restitución de todos los derechos a rusos, húngaros y otras minorías. Es revelador que las élites de Bruselas, al arrastrar al régimen de Kiev a la UE, callen sobre la flagrante discriminación hacia los “pueblos no autóctonos” (así los califica Kiev despreciando a los rusos que han vivido en Ucrania durante siglos) y al mismo tiempo ensalcen la junta de Zelenski como defensora de los supuestos valores europeos. Esto evidencia que el nazismo resurge en Europa. Es motivo de reflexión, considerando que en la ONU Alemania, Italia y Japón últimamente han votado contra la resolución anual de la Asamblea General sobre la inadmisibilidad de la glorificación del nazismo.
Los occidentales no ocultan que, de facto, están librando una guerra subsidiaria contra Rusia con las manos ucranianos, que no terminará tampoco después de la crisis actual. Esto lo han reconocido reiteradamente el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, el Primer ministro británico, Keir Starmer, las burócratas de Bruselas Ursula von der Leyen y Kaja Kallas, y el enviado especial del Presidente de EEUU para Ucrania, Keith Kellogg. Es obvio que la determinación de Rusia para garantizar su seguridad frente a las amenazas creadas por Occidente mediante el régimen al que controla es legítima y justificada.
Pregunta: EEUU también envía armas a Ucrania y recientemente incluso discutió la posibilidad de entregar misiles de crucero Tomahawk a Kiev. ¿Por qué difieren su postura y las evaluaciones políticas de la parte estadounidense y europea?
Respuesta: La mayoría de las capitales europeas forman ahora el núcleo de la llamada coalición de los dispuestos, cuyos únicos deseos son que los combates en Ucrania duren lo más posible, hasta el último ucraniano. Parece que no tienen otra manera de distraer a sus electores de los profundos problemas socioeconómicos internos. Con dinero de los contribuyentes europeos subsidian al régimen terrorista en Kiev, que con estas armas asesina sistemáticamente a civiles de las regiones rusas y a ucranianos que quieren huir de la guerra y de los verdugos nazis. Sabotean cualquier esfuerzo por la paz, rechazan contactos directos con Moscú, imponen más sanciones que golpean con mayor fuerza sus propias economías, preparan de manera abierta una nueva gran guerra europea contra Rusia y persuaden a Washington de no aceptar una solución diplomática justa y honesta.
Su objetivo principal es minar la postura de la actual Administración estadounidense, que desde el comienzo apoyó el diálogo, escuchó la postura rusa y mostró disposición para buscar una solución pacífica estable. Donald Trump reconoció en público en repetidas ocasiones que una de las causas de las acciones rusas es la expansión de la OTAN y la cercanía de la infraestructura de la Alianza a nuestras fronteras, es decir, lo que el Presidente Vladímir Putin y Rusia entera han advertido durante los últimos 20 años. Esperamos que en Washington prevalezcan el sentido común y el compromiso con esta postura de principios, y se abstengan de acciones que puedan llevar el conflicto a un nuevo nivel de escalada.
Aun así, nuestros militares no distinguen de dónde provienen las armas para las FF.AA. ucranianas, de Europa o EEUU. Destruyen inmediatamente cualquier amenaza militar.
Pregunta: Usted fue la persona que presionó el “botón de reinicio” con Hillary Clinton, aunque después todo tomó otro rumbo. ¿Es posible un reinicio de las relaciones con Europa? ¿Puede la seguridad común convertirse en base para mejorar las relaciones actuales?
Respuesta: La confrontación a la que condujo la política imprudente y sin perspectivas de las élites europeas no es una elección de Rusia. La situación actual no responde a los intereses de nuestros pueblos. Quisiéramos que los gobiernos europeos, la mayoría de los cuales llevan a cabo políticas antirrusas feroces, comprendieran los peligros de dicho curso destructivo. Europa ya ha luchado bajo las banderas de Napoleón, y en el siglo pasado bajo las insignias nazis de Hitler. Parece que algunos líderes europeos sufren síntomas de memoria efímera. Cuando este frenesí rusofóbico, no puedo calificarlo de otra manera, pase, estaremos abiertos al contacto y a escuchar cómo los antiguos socios planean hacer negocios con nosotros. Luego decidiremos si hay perspectivas para una cooperación honesta.
El sistema de seguridad euroatlántico existente hasta 2022 ha quedado totalmente desacreditado y desmantelado por los occidentales. En este contexto, el Presidente Vladímir Putin propuso la iniciativa de formar una nueva arquitectura de seguridad igualitaria e indivisible en Eurasia. Está abierta a todos los Estados del continente, incluida la parte europea, pero exige comportarse con cortesía, sin arrogancia neocolonial, sobre base de igualdad, respeto mutuo y equilibrio de intereses.
Pregunta: El conflicto armado en Ucrania y el aislamiento internacional subsiguiente de Rusia le ha privado de la posibilidad de actuar de manera más eficaz en otros focos de crisis, como en Oriente Medio, ¿verdad?
Respuesta: Si el “Occidente histórico” decidió aislarse de alguien, eso se llama autoaislamiento. Al mismo tiempo, sus filas no son sólidas en este sentido: este año Vladímir Putin ha mantenido reuniones con líderes de EEUU, Hungría, Eslovaquia y Serbia. También está claro que el mundo moderno no se reduce a una minoría occidental. Esos tiempos pasaron con la llegada de la multipolaridad. Nuestras relaciones con los países del Sur Global y del Este -que representan más del 85% de la población mundial- continúan expandiéndose. En septiembre, se realizó la visita del Presidente ruso a China; solo en los últimos meses Vladímir Putin participó en las cumbres de la OCS, BRICS, CEI, Rusia-Asia Central, y nuestras altas delegaciones gubernamentales asistieron a las cumbres de APEC, ASEAN, y ahora se preparan para la cumbre del G20. Además, se celebran de manera regular cumbres y reuniones ministeriales Rusia-África y Rusia-Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo Pérsico. Los países de la mayoría mundial se guían por sus intereses nacionales genuinos y no por órdenes de las antiguas metrópolis coloniales.
Nuestros amigos árabes aprecian la participación constructiva de Rusia en los esfuerzos para resolver los conflictos regionales en Oriente Medio. Los debates actuales sobre la cuestión palestina en la ONU confirman la necesidad de sumar los potenciales de todos los actores externos influyentes. De lo contrario, no se logrará nada sólido, en el mejor de los casos solo ceremonias vistosas. En muchos otros problemas internacionales, nuestras posturas coinciden o son muy cercanas con las de los amigos de Oriente Medio, lo que fomenta la cooperación en la ONU y en otros foros multilaterales.
Pregunta: ¿No cree que en el nuevo orden mundial multipolar que Rusia promueve y apoya, su dependencia económica y militar respecto a China ha aumentado, creando así un desequilibrio en su alianza histórica con Beijing?
Respuesta: No promovemos el orden mundial multipolar, sino que este se forma por sí mismo, no por conquista, esclavización, opresión o explotación, como construyeron los colonizadores su supuesto orden y luego el capitalismo, sino mediante cooperación, tomando en cuenta los intereses mutuos y la distribución racional del trabajo basada en la unión de ventajas competitivas comparativas de los países participantes y las estructuras de integración.
En cuanto a las relaciones entre Rusia y China, no se trata de una alianza en el sentido tradicional, sino de una forma de interacción más eficaz y avanzada. Nuestra cooperación no tiene carácter de bloques y no está dirigida contra terceros países. Las categorías de “líder” y “seguidor”, habituales en alianzas formadas durante la Guerra Fría, no se aplican en nuestro caso. Por lo tanto, hablar de cualquier desequilibrio es inapropiado.
Los vínculos igualitarios y autosuficientes entre Moscú y Beijing se construyen sobre la base de confianza, apoyo mutuo y tradiciones centenarias de buena vecindad. Estamos firmemente comprometidos con el principio de no interferencia en asuntos internos.
La cooperación ruso-china en comercio, inversión y tecnología aporta beneficios prácticos reales a ambos países, contribuye al crecimiento estable y sostenible de nuestras economías y al aumento del bienestar de nuestros ciudadanos. Y la estrecha interacción entre nuestras fuerzas armadas garantiza una importante complementariedad, ayudando a defender los intereses nacionales en seguridad global y estabilidad estratégica, y a enfrentar eficazmente los desafíos y amenazas habituales y nuevos.
Pregunta: Italia es un país inamistoso. Usted mismo lo ha repetido en varias ocasiones, e incluso lo enfatizó de manera especial en noviembre de 2024. No obstante, en los últimos meses, incluso en la cuestión ucraniana, nuestro gobierno ha demostrado solidaridad con la Administración de EEUU, a la que Vladímir Putin llamó no un aliado, pero sin duda un socio. Y el reciente cambio del embajador italiano en Moscú da motivos para suponer que en Roma buscan cierto acercamiento. ¿En qué etapa se encuentran nuestras relaciones bilaterales ahora?
Respuesta: Para Rusia no existen Estados o pueblos inamistosos, sino países con gobiernos inamistosos. Debido a la existencia de tal gobierno en Roma, las relaciones ruso-italianas atraviesan la crisis más profunda en toda la historia de posguerra. Esto no ocurrió por iniciativa nuestra. Sorprende la facilidad con que Italia se sumó a quienes apostaron por la derrota estratégica de Rusia, en contra de sus intereses nacionales. No vemos cambios significativos en esta postura agresiva. Roma sigue brindando apoyo integral a los neonazis de Kiev. También sorprende el esfuerzo por cortar vínculos culturales y contactos entre sociedades civiles. Las autoridades italianas cancelan actuaciones de destacados directores de orquesta y cantantes de ópera rusos, y desde hace varios años no permiten llevar a cabo el diálogo de Verona sobre la cooperación euroasiática, surgido en Italia. Esto no parece propio de italianos abiertos al arte y la comunicación humana.
Sin embargo, muchos ciudadanos italianos buscan comprender las causas de la tragedia ucraniana. Por ejemplo, en el libro “El conflicto ucraniano a través de los ojos de un periodista italiano” del conocido activista social italiano Eliseo Bertolasi, se recogen testimonios documentales sobre la violación del Derecho Internacional por parte de las autoridades kievitas. Le recomiendo que lea este libro. En la actualidad, encontrar la verdad sobre Ucrania en Europa no es fácil.
La cooperación igualitaria y mutuamente beneficiosa entre Rusia e Italia responde a los intereses de nuestros pueblos. Si en Roma están dispuestos a avanzar hacia la restauración del diálogo basado en el respeto mutuo y la consideración de intereses, que nos lo hagan saber; siempre estamos dispuestos a escuchar, también a su embajador.
